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MERCADOS DE LA SELVA

 

Dicen que para conocer un lugar hay que visitar su mercado. Totalmente de acuerdo, por eso nunca dejo de visitarlos.

Los de la selva tienen un encanto especial. Obviamente los productos son otros, pero más allá de los insumos a observar es su mecánica, sobre todo porque muchas cosas llegan por vía fluvial y otras se producen en la zona, muy pocas cosas llegan de los Andes o la costa.

Por ejemplo Yurimaguas, casi como un pequeño Iquitos, con su puerto adonde llegan al amanecer los productos, donde se descarga, se vende a los mayoristas y minoristas que de inmediato revenden o trasladan al mercado principal (muy descuidado por cierto, pero no tan distinto del de Iquitos). Para fotografiar hay que salir a las 4 am e ir a esperar el amanecer en el Huallaga y desde ese momento comienza la locura del comercio, se ve a la gente llegando con su carga, a los que pernoctaron en sus balsas con llullos y huambrillos (bebés y niños) incluidos. Como en todo mercado, es duro el trabajo de los cargadores, y en la selva el espacio se gana en las orillas del río, donde en lugar de camioneros, son los balseros que copan los espacios desde el amanecer para ganar la primera opción de venta.

Y por la tarde tienes el Vado, en el Paranupura, allí a partir de las 4pm comienza el mercado de la tarde, algo que no sucede en otros lugares, en el Vado vas a encontrar suri (el gusanito gordo y grasoso) como anticuchos, pescados asados (o a la parrilla como conocemos por acá) y cortados con muchos cortes pues sus espinas tienen forma de Y y al asarlo se pueden comer sin tener que pelearse con el pescado, también llega la carne de tortuga y lagarto frecos, muy común en la selva, y los animales mascotas: monitos pichicos, motelitos (tortuguitas), loritos, piwichos, etc.

En Tarapoto, una ciudad sin río navegable la movida es distinta, los productos difieren un poco de la selva baja aunque dependen mucho de lo que el Huallaga bajo provee, por ejemplo el pescado llega en gran parte seco y salado, solo algunos pescados llegan frescos como la palometa que abunda en temporada, pero también encuentras delicioso chorizo tarapotino, algunos ajíes locales, frutas, mucho arroz (son productores), congompe y churos (caracoles) y por supuesto los tragos exóticos.

En Lamas, vecinos de Tarapoto, para las fiestas se preparan los clásicos panes en versiones especiales como el famoso pan Picho (conocido así por su corte central tipo una vagina adornada de dulce), wawas (distintos a los del Cusco y escritos con w en el quechua lamista), entre otros más, también se venden juanes, plátano asado y todo se vuelve una fiesta gastronómica local.

Mientras que en Iquitos, una ciudad mucho más grande, con un río inmenso, el Amazonas, sus varios mercados quedan al lado del río Nanay y aquí por supuesto abunda el pescado fresco y como suele suceder entre puertos y mercados, también abunda el desorden. En el mercado de Belén, el más importante, se encuentra además de todos los ingredientes de la amazonia, mil y una pócimas para otras tantas necesidades o soluciones para el amor o la salud, cosa de creer en sus propiedades, comprar y esperar el resultado. Eso sí, como mercado de mucho movimiento, por seguridad, siempre será mejor ir acompañado.

Así que ya saben, si van para la selva visiten sus mercados.

Buen viaje!

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