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BAÑO DE OVEJAS

 

Saliendo del poblado de Tanta, en la sierra de Lima, para llegar a Huarochirí hay que cruzar el abra, o paso de altura de Huachipampa. Desde ahí inicia el descenso hacia San Lorenzo de Quinti, sin embargo muy cerca a los 4600mts de altitud, encontramos el caserío de Huachipampa vacío y a lo lejos se oías sonidos de gente y animales. A pocos minutos de salir de Tanta, nos detuvimos y encontramos a un señor bastante amable en su trato, luego de conversar un poco le invitamos a llevarle hacia la costa, sin saberlo este nuevo compañero de viaje, don Toledo, con más de 60 años era un antiguo comerciante, se conocía todos los caminos existentes en toda la región, y conocía a muchos otros personajes de los alrededores. Le preguntamos entonces que podría ser ese sonido. Responde seguro: – es el baño de ovejas.
Decidimos entonces ir a conocer. Parqueamos a un lado de la trocha y caminamos en busca de la gente.

El baño de ovejas se hace una vez al año y la comunidad de Huachipampa ofrece el servicio de lavado a campesinos de otros caseríos de los alrededores (eso es bastante lejos para nosotros los habitantes de la urbe). Los comuneros traen sus ovejas y ellas entran en un corral en forma de embudo. Una vez ahí son empujadas hacia la salida.

Una a una van a ser lanzadas al canal de agua preparada para limpiarlas de bichos que se alojan en su lana y piel. Así desde los chiquitos a los más grandes van a ir nadando por el agua helada empujados por una pequeña tropa de comuneros que con palos largos los hacen avanzar y de vez en cuando les hunden la cabeza en el agua. Algunas ovejas ágiles escapan, pero son atrapadas luego de una breve persecusión por la pampa, para finalmente caer al agua. Vano intento el de las lanudas.

Y así nos pasamos un rato, disfrutando de la vida de los comuneros y sus labores. Compartiendo bromas, observando y fotografiando el Baño de Ovejas.

Buen viaje!

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